La conducta de la vida
La conducta de la vida ILUSIONES
Fluyen, fluyen olas odiosas,
infaustas, adoradas,
las olas de la mutación:
no hay anclaje.
No lo son el sueño ni la muerte;
vive quien parece morir.
La casa donde nacisteis,
amigos de vuestra primavera,
el viejo y la doncella,
el afán del día y su galardón,
se desvanecen todos,
huyen a las fábulas,
no pueden amarrarse.
Mirad por ellos las estrellas,
por los traicioneros mármoles.
Sabedlo, aquellas estrellas,
las estrellas eternas,
también son fugitivas,
y emulan, abovedadas,
el fulgurante relámpago
y el vuelo de la luciérnaga.
Cuando regreséis,
en la circulación de la ola,
contemplando la luz tenue,
la disipación salvaje,
y, ya sin el esfuerzo