Poesía completa
Poesía completa Farewell unblessed, unfriended child,
I cannot bear to watch thee die!
Ven acá, criatura; ¿quién te concedió
el poder de tocar tan bien esas cuerdas?
¿Cómo te has atrevido a despertar en mí
pensamientos que querría mas no puedo apaciguar?
No me riña, señora: hace mucho tiempo,
oí esas notas en el palacio de Ula[18],
y si hubiera sabido que moverían a aflicción
lloraría al recordar su música.
Pero así fue: una noche de fiesta,
cuando yo tenía apenas seis años,
me escabullí de la gente y de la luz
y busqué una cámara oscura y fría.
No había nadie allí que me quisiera,
no tenía ningún compañero ni amigo,
y así caí en la tristeza y allí
el cielo, solo el cielo, me vio encogerme.
Ruidoso soplaba el viento. Era triste sentirse
alejado de todo aquel esplendor.
Yo imaginaba en la solitaria habitación
miles de formas de pavorosa negrura.
