El origen de la familia, la propiedad privada y el estado
El origen de la familia, la propiedad privada y el estado Y no sólo habÃa la misma impotencia frente al exterior, sino casi el mismo orden, o más bien desorden social en el interior. Los campesinos francos libres se vieron de una situación análoga a la de sus predecesores, los colonos romanos. Arruinados por las guerras y por los saqueos, habÃan tenido que colocarse bajo la protección de la nueva nobleza naciente o de la iglesia, siendo harto débil el poder real para protegerlos; pero esa protección les costaba cara. Como en otros tiempos los campesinos galos, tuvieron que transferir la propiedad de sus tierras, poniéndolas a nombre del señor feudal, su patrono, de quien volvÃan a recibirlas en arriendo bajo formas diversas y variables, pero nunca de otro modo sino a cambio de prestar servicios y de pagar un censo; reducidos a esta forma de dependencia, perdieron poco a poco su libertad individual, y al cabo de pocas generaciones, la mayor parte de ellos eran ya siervos. La rapidez con que desapareció la capa de los campesinos libres la evidencia el libro catastral —compuesto por Irminón— de la abadÃa de Saint-Germain-des-Prés, en otros tiempos próxima a ParÃs y en la actualidad dentro del casco de la ciudad. En los extensos campos de la abadÃa, diseminados en el contorno, habÃa entonces, por los tiempos de Carlomagno, 2.788 hogares, compuestos casi exclusivamente por francos con apellidos alemanes. Entre ellos contábanse 2.080 colonos, 35 lites[73], 220 esclavos, ¡y nada más que ocho campesinos libres! La práctica declarada impÃa por el obispo Salviano, y en virtud de la cual el patrón hacÃa que le fuera transferida la propiedad de las tierras del campesino y sólo permitÃa a éste el usufructo vitalicio de ellas, la empleaba ya entonces de una manera general la Iglesia con respecto a los campesinos. Las prestaciones personales, que iban generalizándose cada vez más, habÃan tenido su modelo tanto en las angariae romanas, cargas en pro del Estado[74], como en las prestaciones personales impuestas a los miembros de las marcas germanas para construir puentes y caminos y para otros trabajos de utilidad común. AsÃ, pues, parecÃa como si al cabo de cuatro siglos la masa de la población hubiese vuelto a su punto de partida.