El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota DE HERODES A PILATO
Pilato se creyó ya libre del grave compromiso de sentenciar a Jesús, cuando oyó pronunciar su nombre en la plaza a grandes voces. Asomóse a una ventana y con disgusto y asombro vio que le traían por segunda vez a Jesús. Cayo Appio entró a decirle que un criado de Herodes deseaba hablarle.
—¿Qué quieren de mí esos furiosos? —preguntó Poncio.
—El tetrarca te envía a Jesús —contestó Cayo.
—¿Por qué no le juzga? ¿Por qué no le sentencia?
—Sin duda, no le encuentra delito para ello.
—Que entre ese hombre.
Poco después, el criado de Herodes se hallaba en presencia del gobernador.
—Mi amo me envía —dijo— para decirte que te agradece el que le hayas enviado a Jesús Nazareno y que desde este momento te ruega des al olvido todo lo pasado y le reconozcas por un amigo y un súbdito fiel y leal del augusto Tiberio.
—Di a tu amo que puede contar desde ahora con mi amistad como contó en otro tiempo y que quedo muy honrado si me cuenta en el número de sus amigos. Pero, ¿por qué vuelve a remitirme a Jesús? ¿Por qué no le juzga, siendo galileo?
