El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota AL SEÑOR
D. RICARDO SAN MIGUEL Y BUSTAMANTE
Querido Ricardo: La iconología nos representa la amistad bajo la poética forma de una mujer joven y hermosa coronada con mirto y flores de granado. Sobre su tersa frente, blanca como las nieves del Sabino, se leen estas palabras: invierno y verano; y en la franja de su finísima túnica estas otras: la vida y la muerte.
Esta diosa tiene el costado abierto, por donde enseña el corazón, y a sus pies un perro de hermosas lanas duerme tranquilamente.
Desde tiempos muy remotos, los hombres rindieron culto a la diosa que con tan poéticos atributos nos presenta la ciencia del conocimiento de las imágenes. Cuando sus cariñosos lazos unen a dos seres, les transmiten algo de su inmortal esencia. Por eso la amistad que es verdadera, ni envejece con los años ni se enfría con la nieve de las canas.
Dejemos, pues, amigo mío, que ruede el tiempo sobre nosotros: envejézcase en buena hora nuestro cuerpo siguiendo la ley inalterable de la naturaleza; pero conservemos joven y lozana, franca y desinteresada, la amistad que hace años nos profesamos.
Si mis sueños de poeta no me engañan, El Mártir del Gólgota será siempre mi obra favorita: tal vez está destinada a vivir más que su autor; por eso pongo el nombre de usted en la primera página.