El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota LA ADORACIÓN DE LOS MAGOS
Cuando los peregrinos persas salieron del palacio de Herodes, el día se hallaba indeciso en los celajes de Oriente.
Inmediatamente mandaron levantar tiendas, y con la esperanza en el corazón abandonaron la capital de la Judea, saliendo por la puerta de Damasco, mientras que la cabalgata de Herodes se encaminaba a Jericó por la puerta Doria.
Dos horas de marcha llevaban los caldeos, cruzando valles y trepando empinados desfiladeros, ya el sol en toda su plenitud lanzaba sobre la tierra de Palestina la vivificante y clara luz de sus rayos, cuando se detuvieron junto a una cisterna (que hoy aún existe, conocida con el nombre de la Cisterna de los Magos), dejando beber a sus dromedarios de sus frescas y transparentes aguas.
De repente, y cuando más distraídos se hallaban, aparece en el cenit un astro luminoso que desciende como una exhalación sobre sus cabezas. Los viajeros, sin poderse contener, hacen un movimiento de terror y cierran los ojos, creyendo que un rayo caía sobre ellos para exterminarlos.
