El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota LA DEGOLLACIÓN
Entonces Herodes, cuando vio que había sido burlado por los Magos, se irritó mucho, y enviando a sus soldados hizo matar a todos los niños que había en Belén y en toda su comarca de dos años abajo, conforme el tiempo que había averiguado de los Magos. (Evangelio de San Mateo, capítulo II, versículo 16.)
LOS HIJOS DE LA VESTAL
Mientras tanto, Herodes esperaba impaciente las noticias que su hijo Archelao debía trasmitirle de los Magos. Los días pasaban y el feroz escalonita rugía en su cámara como el león que olfatea la carne y ve que se le escapa la presa que ha soñado devorar. Los soldados recorrían la Palestina. Diariamente se enviaban nuevos destacamentos de mercenarios en busca de los caldeos y de Jesús, el Hijo de la Narazena; pero todo era inútil: la tierra los ocultaba a sus pesquisas, Dios extendía sobre ellos su manto protector e impenetrable.
Sin embargo, una esperanza alentaba aún el vengativo corazón del asesino de Mariamne: esta esperanza era que su hijo no le había notificado definitivamente la desaparición de los caldeos.
En el momento en que volvemos a encontrarle, Herodes se hallaba inclinado sobre unos almohadones de Damasco en su camarín de Jericó.
