El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota EL ÁGUILA DE ORO
6. Porque, ¿cómo podré yo sufrir la muerte y el estrago de mi pueblo?
7. Y respondió el rey Assuero a la reina Esther y al judío Mardocheo: He dado a Esther la casa de Aman, y he mandado que fuese fijado en una cruz, porque se atrevió a extender su mano contra los judíos. (Libro de Esther, capítulo VIII.)
LA VÍA SANGRIENTA
Herodes llega a Calliroe, y los baños de aquellas aguas medicinales, tan célebres entonces, empeoraron su salud.
Una orden real convoca a todos los médicos de Palestina alrededor del augusto enfermo. La ciencia discute, mientras que el mal avanza y devora el cuerpo. Por fin se adopta el baño de aceite aromático, y los esclavos conducen a su señor desde su lecho al baño; pero el miserable verdugo de Israel, apenas es sumergido en el suave líquido pierde el conocimiento, y los que le rodean, creyendo llegada la última hora del enfermo, lanzan desconsolados gritos. La familia y los médicos, acuden: Herodes es casi un cadáver. Inmediatamente es envuelto en una sábana perfumada y trasladado a su lecho; allí, a fuerza de esmero y cuidados, logran reanimarle, y el enfermo, entreabriendo sus vidriosos ojos, exhala un suspiro apagado.
