El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota LA CONJURACIÓN
Cuatro eran los hombres que se hallaban en la cueva esperando a Antipatro, el hijo de Herodes, y diremos sus nombres para que el lector no se confunda.
Tres de ellos le son desconocidos, y pasarán por las páginas de este libro rápidos como una exhalación; el otro es conocido, y nos acompañará hasta la cumbre del Calvario. Los nombres de los desconocidos son: Sedoc, Judas y Matías, los tres son doctores de la ley, y enemigos irreconciliables de los romanos. El otro es el joven bandido de Samaria, Dimas, el que recibió en su castillo hospitalario a la Virgen. Sedoc, es asenio y tiene fama de adivino entre la gente del pueblo; pero sólo es un anciano que ha encanecido en el estudio y la meditación. Su padre profetizó a Herodes, cuando era niño, que sería rey de Jerusalén, y esta profecía, que se realizó, había quedado en la familia como herencia; todos eran adivinos. Josefo nos dice que Herodes protegía a los asenios, y la explicación que de ellos nos da es tan curiosa que nos permitirá el lector que la consignemos:
