El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota LA FIESTA DE LAS SUERTES
El sol extendía sobre la ciudad santa los puros rayos de su frente en una mañana del mes de Adar;[120] mes que guardaba en los anales de Israel un recuerdo de dolor y otro de placer; mes en el que los días 7 y 8 se ayunaba por la muerte de su maestro Moisés, y el 14 y 15 se celebraba la fiesta llamada Purim o de las Suertes, en memoria de haber alcanzado la bella Esther del rey Assuero que revocase la sentencia de muerte que contra los judíos de todas partes había firmado por consejo de su favorito Amán.
El favorito había echado suertes para ver el día en que había de comenzar la terrible matanza; pero afortunadamente para el pueblo hebreo, la hermosa reina logra salvarle del cuchillo homicida y perder al iniciador de tan terrible pensamiento.
Los rayos del sol, como hemos dicho, caían cual hebras de oro sobre la ciudad el día 14 de Adar, primero de los que duraba la fiesta de las Suertes. Un gentío inmenso circulaba por las calles. Las casas eran insuficientes para albergar a la multitud de forasteros que habían acudido a oír de boca del sumo sacerdote los hermosos versículos del libro de Esther, su salvadora, que debían leerse en el templo.
