El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota EL SUEÑO DE UN ASESINO
Cuando terminó el festín, el oficial encargado de la terrible sentencia presentó a Salomé la cabeza de Juan en un plato, diciéndole:
—Toma, hermosa joven, el premio que codicias por tus gracias.
Aquella cabeza ensangrentada iba cubierta con un paño blanco. Salomé corrió al camarín de su madre, y dejando el plato sobre una mesa de cedro, le dijo:
—Aquí tienes, madre mía, lo que me has pedido.
Herodías quitó el paño y se puso a contemplar la lívida cabeza del Bautista. Después se quitó un punzón de oro de sus cabellos y se entretuvo en pinchar aquella lengua que en otra ocasión le había llamado adúltera. La mujer de Marco Antonio había hecho lo mismo con la lengua de Cicerón.
