El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota EL CAMINO DE FLORES
9. «Y las gentes que iban delante y las que iban detrás, gritaban: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!»
10. «Y cuando entró en Jerusalén se conmovió toda la ciudad diciendo: ¿Quién es Éste?»
11. «Y los pueblos decían: Éste es Jesús, el Profeta de Nazaret, de Galilea». (San Mateo, capítulo XXI.)
LA GRUTA DE JEREMÍAS
El mes de Adar tocaba a su fin. La noche estaba oscura, el cielo nebuloso. El viento frío y húmedo silbaba en las grietas de las rocas y las entrelazadas ramas de los espinos. Serían poco más o menos las once de la noche cuando algunos soldados salieron del palacio del gobernador Pilato, y cruzando parte de la ciudad de Bezeta, llegaron a la puerta de Efraim, donde el «¡quién vive!» de un centinela les detuvo.
—Haz salir al decurión del reducto —dijo uno de los soldados levantando la voz—. Traemos una orden de Pilato.
Poco después la puerta quedaba franca y la partida, que se componía de diez hombres armados de lanzas y espadas, salió siguiendo a un hombre desarmado que vestía una túnica de lana a usanza de los hebreos.
