Enquiridion
Enquiridion Serás, pues, injusto y avaro si no estás dispuesto a pagar el precio por el cual estos favores son vendidos y pretendes obtenerlos gratis. ¿Por cuánto se vende la lechuga? Digamos que por cincuenta céntimos. Si alguno paga ese precio y se lleva la lechuga mientras tú, no pagándolo, te quedas sin ella, no imagines que el otro te ha aventajado en algo. Porque, asà como él tiene la lechuga, tú seguirás teniendo los cincuenta céntimos que no gastaste. De modo que, si no has sido invitado al banquete de una persona, es porque no has pagado el precio al cual ese banquete se vende. Y se lo vende por adulaciones; se lo vende por reverencias. Paga, pues, ese precio si te conviene. Pero si pretendes no pagar el precio y aun asà recibir los favores, eres un avaro y un imbécil. ¿Crees que, si pierdes ese banquete, no obtienes nada a cambio? Pues, todo lo contrario: obtienes el no haber adulado a quien no quieres adular y el no haber tenido que soportar el trato que ese engreÃdo dispensa a quienes lo visitan.