Enquiridion
Enquiridion Así, algunos, cuando han visto a un filósofo y escuchado hablar a un hombre como Sócrates (aunque, realmente: ¡quién pudiera hablar como él!), de pronto quieren ser filósofos también. ¡Oh hombre, quienquiera que seas! Considera primero la cuestión y luego qué es lo que tu propia naturaleza está en condiciones de sobrellevar. Si quieres ser un luchador, considera tus hombros, tu espalda, tus muslos; porque las personas son diferentes y cada uno está hecho para algo diferente. ¿Crees que puedes comportarte como lo haces y ser un filósofo? ¿Crees que puedes serlo comiendo, bebiendo, enojándote y estando desconforme como lo estás ahora? Pues no; deberás aprender a observar, tendrás que trabajar, tendrás que sacar lo mejor de ciertas tendencias tuyas; deberás dejar a los amigos; tal vez soportar que algún criado te desprecie, que se rían de ti; que te releguen en todo: en magistraturas, en honores, en las cortes o en la judicatura.