Manual de vida
Manual de vida Y empezar por las cosas pequeñas…
Si quieres progresar, deja esas cavilaciones de «Si descuido lo mío, no tendré de qué mantenerme», «Si no castigo al esclavo, será un malvado». Es mejor morir de hambre libre de tristeza y miedo que vivir en la abundancia pero lleno de perturbación. Mejor que el esclavo sea malo que el estar tú de mal genio. Hay que empezar por las cosas pequeñas: se vierte el aceitito, te roban el vinito; responde que «A ese precio se vende la impasibilidad, la imperturbabilidad». Nada se consigue gratis. Y cuando llames al esclavo, piensa que puede no atender y que, incluso si atiende, puede no hacer nada de lo que tú quieres. Pero no le va tan bien como para que dependa de él el que tú no te alteres.
