Manual de vida
Manual de vida El hombre, ser sociable
¿Cabe huir de los hombres? ¿Y hacerlos cambiar, conviviendo con ellos? Entonces, ¿qué queda, o qué medio se encuentra para tratar con ellos? Pues uno tal que por él hagan ellos lo que les parece y nosotros por nuestra parte nos comportemos no menos conforme a la naturaleza.
Tú eres un impaciente y un descontento y, si estás solo, a eso lo llamas soledad, y si entre los hombres, los llamas intrigantes y bandidos y te quejas de tus propios padres y de tus hijos y de tus hermanos y vecinos. Bastaría con que cuando estés solo lo llames tranquilidad y libertad y te consideres semejante a los dioses, y cuando estés con muchos no lo llames muchedumbre, alboroto ni molestia, sino fiesta y romería, y así lo aceptes todo con gusto.
¿Cuál es el castigo para los que no lo aceptan? Ser como son. ¿Que a uno le desagrada estar solo? Que esté en soledad. ¿Que a uno le desagradan sus padres? Que sea mal hijo y padezca. ¿Que a uno le desagradan sus hijos? Que sea mal padre.
«Mételo en la cárcel». ¿En qué cárcel? En la que está ahora. Está allí contra su voluntad. En donde uno está contra su voluntad, aquello es para él la cárcel.
