Manual de vida
Manual de vida La misión del hombre
Piensa quién eres: lo primero, un hombre; es decir, que no tienes nada superior al albedrÃo, sino que a él está subordinado lo demás, y él mismo no puede ser esclavizado ni subordinado. Mira entonces de quiénes te distingues por la racionalidad. Te distingues de las fieras, te distingues de las ovejas. En estas condiciones eres ciudadano del mundo y parte de él, y no uno de los servidores, sino uno de los que lo dirigen, pues eres capaz de comprender el gobierno divino y de extraer consecuencias de ello.
Después de esto, si eres senador de alguna ciudad, sabe que eres senador. Si eres joven, que joven; si eres anciano, que anciano; si eres padre, que padre. Pues siempre, al venir a cuento, cada uno de estos nombres indica las acciones correspondientes.
