Manual de vida
Manual de vida No pierdas la serenidad por ansia de vivir sereno
Recuerda que no sólo el ansia de poder y riqueza nos hace viles y subordinados a otras cosas, sino también el ansia de calma y ocio y viajes y letras. Sencillamente, sea lo que sea lo exterior, su aprecio nos subordina a otra cosa. ¿Qué diferencia hay entre desear ser senador y desear no serlo? ¿Qué diferencia hay entre decir «Me va mal, no tengo qué hacer, sino que estoy atado a los libros como un muerto» y decir «Me va mal, no tengo tiempo de leer»? Igual que los saludos y los cargos, un libro pertenece a lo exterior y no dependiente del albedrío. Si el leer no te procura serenidad, ¿de qué te sirve?
—Pero sí me la procura —dice—, y por eso me enfado, por perderla.
¿Y cuál es esa serenidad, que cualquiera puede estorbártela, no digo el César o un amigo del César, sino una corneja, un flautista, la fiebre, otras treinta mil cosas? La serenidad de nada tiene tanto como de continuidad y ausencia de trabas.
