Manual de vida
Manual de vida Que no hay que dejarse vencer por las representaciones erróneas…
Cuando veas a uno llorando en duelo porque su hijo está ausente o porque ha perdido lo suyo, ten cuidado, no sea que te atrape la representación de que está entre males —los externos—. Más bien ten a mano lo de que «Le atribula no el suceso, que a otro no le atribula, sino la opinión sobre él». De palabra, en todo caso, no rechaces acompañarle en el sentimiento e, incluso, si se tercia, gemir con él. Pero ten cuidado de no gemir también por dentro.
