Manual de vida
Manual de vida Debemos a la divinidad lo mejor que tenemos
Hombre, no seas ingrato ni tampoco olvidadizo de lo mejor, sino da gracias a la divinidad por la vista y el oÃdo y, ¡por Zeus!, por la propia vida y lo que colabora en ella, por los frutos secos, por el vino, por el aceite. Pero acuérdate de que te ha dado algo mejor que todo eso, lo que lo usa, lo que lo pone a prueba, lo que calcula el valor de cada cosa. ¿Qué es lo que pone de relieve en favor de cada una de esas facultades cuál es su valor? ¿Verdad que no es la propia facultad? ¿Verdad que nunca oÃste a la vista manifestar algo respecto de sà misma, ni al oÃdo? ¿Verdad que tampoco al trigo ni a la cebada ni al caballo ni al perro? Sino que han sido dispuestas como ayudantes y siervas de la capacidad de servirse de las representaciones.
