Manual de vida
Manual de vida Aferrarnos a lo exterior conduce a la tragedia: Admeto y Feres…
¿No has visto nunca cachorrillos que se acariciaban y jugaban uno con otro, que hubieras dicho: «Nada más cariñoso»? Pero, para que veas en qué consiste la amistad, echa un trozo de carne en medio y te darás cuenta. Echa también entre tu hijo y tú una finquita y te darás cuenta de cómo, de pronto, le entran a tu hijo ganas de enterrarte y de que tú empiezas a rezar para que se muera tu hijo. Y luego tú, a tu vez: «¡Qué hijo he criado! ¡Hace tiempo que me quiere enterrar!». Echa una hermosa muchacha y que la quieran el viejo y el joven; o, si no, alguna honrita. Y si hubiera que arriesgar la vida dirÃas las palabras del padre de Admeto:
Te alegras de ver la luz. ¿Y crees que tu padre no se alegra?
¿Crees que aquél no querÃa a su propio hijo y que, cuando era pequeño, no se angustiaba si tenÃa fiebre y que no decÃa muchas veces: «¡Ojalá tuviera yo la fiebre!»? Pero luego, una vez que viene el asunto y se acerca, ¡mira qué palabras dicen!
