Manual de vida
Manual de vida El cariño familiar
Se acercó a él un personaje con un cargo público y Epicteto, tras informarse sobre algunos detalles, le preguntó si tenÃa mujer e hijos. Al contestar el otro que sÃ, le siguió preguntando: «¿Qué tal te va en eso?».
—Mal —dijo.
Y él: «¿Cómo es eso? Los hombres no se casan y tienen hijos para ser desdichados, sino más bien para ser felices».
—Pero yo —dijo— tengo tan mala suerte con mis hijos que, cuando hace poco estaba enferma mi hijita y parecÃa estar grave, no soporté ni siquiera presenciar su enfermedad, sino que me marché hasta que alguien me trajo recado de que estaba bien.
—¡Pero, bueno! ¿A ti te parece que eso es obrar correctamente? […] Acaso tú, si sentÃas afecto hacia la niña, ¿hiciste bien marchándote y dejándola? ¿La madre no siente afecto por su hija?
—Claro que lo siente.
—Entonces, ¿debÃa dejarla también la madre o no debÃa dejarla?
—No debÃa.
—¿Y la nodriza? ¿La quiere?
—Sà que la quiere —dijo.
—¿También ella debÃa dejarla?
—De ningún modo.
