El principe roto
El principe roto —¿Qué te trae aquÃ, Reed? ¿Otro intento de salvar a tu damisela en apuros? —preguntó Brooke, burlona.
Reed la miró directamente, sin parpadear. —Quiero que te hagas una prueba de paternidad. Ahora.
Brooke arqueó una ceja, claramente sorprendida por su audacia. Pero no tardó en recuperar su compostura. —¿Y por qué harÃa eso?
—Porque, si no lo haces, voy a contarlo todo. A papá, a la prensa, a cualquiera que escuche. —Reed señaló a Callum, que observaba la escena en silencio, sus ojos duros como el granito. —No vas a destruirnos con tus mentiras.
Brooke soltó una risa baja, pero habÃa un destello de duda en sus ojos. —Qué valiente, querido. Pero ¿estás seguro de que quieres saber la verdad?
Reed se acercó, sus palabras un susurro cargado de furia. —Estoy seguro. Y esta vez, yo tengo el control.
El laboratorio estaba frÃo y clÃnico, un contraste brutal con las emociones que bullÃan en Reed mientras esperaba junto a Callum. El aire estaba cargado de tensión, y aunque el patriarca de los Royal mantenÃa su tÃpica máscara de calma, Reed podÃa ver la grieta en su fachada: una mandÃbula apretada, un leve tamborileo de los dedos en la mesa.
