Fábulas
Fábulas Decidieron un dĂa los bueyes destruir a los carniceros, quienes, decĂan los bueyes, estaban acabando con su gremio. Se reunieron entonces para llevar a cabo su objetivo, y afilaron finamente sus cuernos. Pero uno de ellos, el más viejo, un experimentado arador de tierras, les dijo: - Esos carniceros, es cierto, nos matan y destrozan, pero lo hacen con manos preparadas, y sin causarnos dolor. Si nos deshacemos de ellos, caeremos en manos de operadores inexpertos y entonces sĂ que sufrirĂamos una doble muerte. Y les aseguro, que aunque ya no haya ni un solo carnicero, los humanos seguirán buscando nuestra carne.
Arrastraban unos bueyes una carreta cuyo eje chirriaba ruidosamente. Se volvieron aquellos a la carreta diciendo: — Oye amiga, somos nosotros quienes llevamos la carga. ¿y eres tú quien se queja?
El hijo de un labrador se hallaba tostando unos caracoles. Oyéndoles crepitar dijo: — ¡ Ah miserables animalejos, están sus casas ardiendo, y aún cantan ! —