Fábulas
Fábulas A punto de ser cogido, la fuerza de su salto le arrojó sin darse cuenta, sobre la orilla. Llevado por el mismo impulso, el delfÃn también terminó en el mismo sitio. Se volvió el atún y vio al delfÃn exhalando el último suspiro.
— No me importa morir — dijo —, porque veo morir conmigo al causante de mi muerte.
Un avaro vendió todo lo que tenÃa de más y compró una pieza de oro, la cual enterró en la tierra a la orilla de una vieja pared y todos los dÃas iba a mirar el sitio.
Uno de sus vecinos observó sus frecuentes visitas al lugar y decidió averiguar que pasaba. Pronto descubrió lo del tesoro escondido, y cavando, tomó la pieza de oro, robándosela.
El avaro, a su siguiente visita encontró el hueco vacÃo y jalándose sus cabellos se lamentaba amargamente.
Entonces otro vecino, enterándose del motivo de su queja, lo consoló diciéndole: