Fábulas
Fábulas Un hombre ya canoso tenÃa dos pretendientes, una joven y otra más vieja. Apenada la de mayor edad de tratar con un hombre más joven que ella, cada vez que él la visitaba le quitaba los cabellos negros. A su vez la más joven, no queriendo tener por amante a un hombre viejo, le arrancaba los cabellos canos. Con esto sucedió que el hombre, pelado alternativamente por una y por la otra, se quedó completamente calvo.
Hallábanse dos jóvenes comprando carne en el mismo establecimiento. Viendo ocupado al carnicero en otro sitio, uno de los muchachos robó unos restos y los arrojó en el bolsillo del otro. Al volverse el carnicero y notar la falta de los trozos, acusó a los dos muchachos. Pero el que los habÃa cogido juró que no los tenÃa, y el que los tenÃa juró que no los habÃa cogido. Comprendiendo su argucia, dÃjoles el carnicero: — Podéis escapar de mà por un falso juramento, pero no escaparéis ante los dioses.