Fábulas
Fábulas Un hombre se detuvo cerca de un jardinero que trabajaba con sus legumbres, preguntándole por qué las legumbres silvestres crecÃan lozanas y vigorosas, y las cultivadas flojas y desnutridas.
- Porque la tierra-repuso el jardinero-, para unos es dedicada madre y para otros descuidada madrastra.
Un joven pastor, que cuidaba un rebaño de ovejas cerca de una villa, alarmó a los habitantes tres o cuatro veces gritando:
- ¡El lobo, el lobo!
Pero cuando los vecinos llegaban a ayudarle, se reÃa viendo sus preocupaciones. Mas el lobo, un dÃa de tantos, sà llegó de verdad. El joven pastor, ahora alarmado él mismo, gritaba lleno de terror:
- ¡Por favor, vengan y ayúdenme! ¡El lobo está matando a las ovejas!
Pero ya nadie puso atención a sus gritos, y mucho menos pensar en acudir a auxiliarlo. Y el lobo, viendo que no habÃa razón para temer mal alguno, hirió y destrozó a su antojo todo el rebaño.