Fábulas
Fábulas Pero la cabra le dijo:
- Bien sé que no me invitas a comer a mÃ, sino a ti mismo, siendo yo tu plato.
A un lobo que comÃa un hueso, se le atragantó el hueso en la garganta, y corrÃa por todas partes en busca de auxilio.
Encontró en su correr a una grulla y le pidió que le salvara de aquella situación, y que enseguida le pagarÃa por ello. Aceptó la grulla e introdujo su cabeza en la boca del lobo, sacando de la garganta el hueso atravesado. Pidió entonces la cancelación de la paga convenida.
- Oye amiga —dijo el lobo— ¿No crees que es suficiente paga con haber sacado tu cabeza sana y salva de mi boca?
Un lobo que pasaba cerca de un palenque, vio allà a unos pastores que cenaban las carnes de un cordero. Acercándoseles, les dijo:
-¡Qué escándalo habrÃa ya si fuera yo quien estuviera haciendo lo que ustedes hacen!