Fábulas
Fábulas Se jactaba un oso de amar a los hombres por la razón de que no le gustaban los cadáveres. La zorra le replicó:
— ¡Quisieran los dioses que destrozaras a los muertos y no a los vivos !.
Un padre tenÃa dos hijas. Una casó con un hortelano y la otra con un fabricante de ladrillos. Al cabo de un tiempo fue a visitar a la casada con el hortelano, y le preguntó sobre su situación. Ella dijo:
-Todo está de maravilla conmigo, pero sà tengo un deseo especial: que llueva todos los dÃas con abundancia para que asà las plantas tengan siempre suficiente agua.
Pocos dÃas después visitó a su otra hija, también preguntándole sobre su estado. Y ella le dijo:
-No tengo quejas, solamente un deseo especial: que los dÃas se mantengan secos, sin lluvia, con sol brillante, para que asà los ladrillos sequen y endurezcan muy bien.
El padre meditó: si una desea lluvia, y la otra tiempo seco, ¿a cuál de las dos le adjunto mis deseos?