Los Persas
Los Persas ANTÍSTROFA 2.ª ¡Otototoi! Me hablas de cuerpos muertos de quien quiero, por el mar arrastrados, hundidos en las olas, y van errantes en sus dobles capas.
MENSAJERO. De nada sirvió el arco; nuestra hueste ha perecido toda bajo el golpe del espolón de la enemiga escuadra.
CORO.
ESTROFA 3.ª Lanza un infausto y lúgubre gemido por estos desgraciados. ¡Los dioses con toda su malicia todo el reino de Persia han destruido! ¡Ay, ay, por el ejército perdido!
MENSAJERO. Nombre de Salamina, el más odioso para mi oído. Al recordar a Atenas ¡ay, ay, ay, ay!, vierto abundante llanto.
CORO.
ANTÍSTROFA 3.ª Odiosa, sí, es Atenas para estos infelices. Bien puedo recordarlo, pues que tantas mujeres ha dejado sin hijos, sin esposos.
REINA. Largo tiempo, pobre de mí, he callado, por mi cuita agobiada. Esta desgracia harto terrible es ya: que hablar no puedo ni inquirir sobre el daño. Mas los hombres han de arrostrar sus penas, si los dioses se las envían. Cuenta el infortunio, después de recobrarte, aunque tú sufras por la desgracia. Y dime: ¿quién no ha muerto? ¿A cuál de entre los jefes lloraremos, que, elegidos para empuñar el cetro dejó, al caer, un puesto sin guerrero?