Los Persas
Los Persas ESTROFA 3.ª Por la voluntad divina ha reservado el destino a los persas, desde antiguo, luchas que torres abaten, choques de caballería, y destrucción de ciudades.
ANTÍSTROFA 3.ª Pero más tarde aprendieron del ancho mar, que al empuje del impetuoso huracán de canas se llena, el prado marinero a contemplar, fiados en frágiles jarcias y en ingenios que transportan.
ESTROFA 4.ª Por eso mi corazón hoy enlutado, rebosa de temor («¡Oh, hueste persa!») de que la grande ciudad de Susa que está sin hombres escuche este grito infausto;
ANTÍSTROFA 4.ª de que la villa de Cisia lance su eco doloroso, en tanto femenil corro pronuncia este grito («¡Oh, Da!») y caigan, hechas jirones, sus vestimentas de lino.
ESTROFA 5.ª Porque todos los jinetes y los soldados de a pie, como un enjambre de abejas, han abandonado el país con el jefe de la hueste, cruzando el marino cabo por ambos lados uncido y que dos costas comparten.
ANTÍSTROFA 5.ª Los lechos, en su añoranza de los varones, se llenan de lágrimas; cada esposa persa, en lánguidos lamentos, de amor con sus dulces muestras, ha despedido a su brioso esposo y en su hogar, solitaria, se ha quedado.
(Breve pausa).
