Prometeo Encadenado
Prometeo Encadenado PROMETEO. Para mà es doloroso hablarte de ello mas también doloroso me es callarlo. De cualquier forma, hacerlo me es muy duro. Tan pronto hubo estallado entre los dioses el rencor y reinaba la discordia, los unos deseando echar a Crono de su solio y los otros se oponÃan a que reinara Zeus entre los dioses, yo quise convencer a los Titanes, los vástagos del Cielo y de la Tierra, con mi mejor consejo. Mas no pude. Y, desdeñando mi ingeniosa maña, en su duro talante, por la fuerza esperaban alzarse con la palma y sin dificultades. Gaya y Temis, mi madre (un ser que tiene muchos nombres) me habÃa ya predicho de qué modo —y no solo una vez— iba a cumplirse el futuro: que no era por la fuerza ni con artes violentas; que la astucia era la sola forma de victoria. Pese a mi explicación, a mis razones, ni siquiera accedieron a mirarme. Estando, pues, las cosas de esta guisa, me pareció que era el mejor remedio a mi madre tomar como aliada y unirme, en actitud bien decidida, a las filas de Zeus, que iba a acogerme. Gracias a mis consejos, el abismo tenebroso del Tártaro hoy oculta al viejo Crono con sus aliados. Y el servicio que un dÃa le prestara con terrible castigo me ha pagado hoy el rey de los dioses del Olimpo. Tal es la servidumbre del tirano: no fiarse jamás de sus amigos. Bien, pues, vuestra pregunta, por qué causa me está ultrajando, paso a contestaros. Cuando el trono del padre hubo ocupado, repartió entre los dioses sus prebendas, a cada cual lo suyo, organizando su imperio asÃ. Mas de los pobres hombres en nada se ocupaba, pues querÃa aniquilar toda la raza humana y crear una nueva. A estos deseos nadie supo oponerse; yo tan solo tuve el valor de hacerlo, asà salvando a los hombres de verse destruidos y de bajar al Hades. Y por ello me veo sometido a estas injurias que si causan dolor al soportarlas provocan compasión al contemplarlas. Y yo que me ablandé por los mortales compasión no logré para mà mismo. Y ahora me somete a este tormento, para Zeus espectáculo infamante.