Tragedias griegas
Tragedias griegas EL CORO.—
Estrofa I[54]: He sido transportado por la masa a las regiones uránicas, y he estudiado muchas cosas, y no he encontrado nada más poderoso que la Necesidad, ni los remedios inscritos en las tablillas tracias y enseñados por Orfeo[55], ni aquellos, aun siendo tantos, [970] que Febo ha transmitido a los Asclepiadas[56] para acudir en ayuda de los mortales que sufren.
Antistrofa I: Ella es la única Diosa a cuyos altares e imágenes no pueda uno acercarse. No admite vÃctimas. ¡Oh venerable, no seas conmigo más cruel de lo que hasta ahora fuiste en mi vida! Porque todo lo que aprueba Zeus lo llevas tú a cabo. [980] ¡Doblegas por fuerza el hierro que hay entre los calibes[57], y no existe respeto para nada en tu inflexible corazón!
Estrofa II: Cobra valor tú, a quien esta Diosa ha cogido con los tentáculos inevitables de sus manos, porque llorando nunca devolverás a la luz del dÃa los muertos que están bajo la tierra. [990] También los hijos de los Dioses van a las tinieblas y a la muerte. Querida nos era Alcestis cuando estaba con nosotros, y aún nos es querida, aunque está muerta; porque tenÃas por compañera a la más generosa de las mujeres.