Tragedias griegas
Tragedias griegas La leyenda de los Argonautas aparece reflejada también en las composiciones de los poetas líricos, y en la IV Pítica de Píndaro encontramos la primera exposición detallada de la expedición, desde la aparición de Jasón a su tío y usurpador Pelias hasta el regreso victorioso de los expedicionarios a la isla de Lemnos, acompañados ya por Medea. Los detalles precisos referidos en el Epinicio pindárico evidencian que la leyenda estaba ya en un estado de madurez total.
El mito de Jasón no se concluía, no obstante, con el regreso a su país natal, en posesión del vellocino de oro. La muerte de su tío Pelias habría obligado a Jasón a abandonar Yolco y huir hacia otros lugares en compañía de su esposa Medea y de su hijo Mérmero. Cárcino nos ha dejado en sus Naupáctica el testimonio de que en la isla de Corcira, en la que se había refugiado, su hijo había sido despedazado por una leona. Pero la tradición relacionaba los acontecimientos posteriores al abandono de Yolco especialmente con la ciudad de Corinto. Según las Corintíaca del poeta Eumelo, Eetes había recibido de su padre el Sol la ciudad de Éfira (luego Corinto), a donde iría Medea a recoger la herencia paterna, acompañada por Jasón, que reinaría compartiendo el trono con ella.