Tragedias griegas
Tragedias griegas ESTÁSIMO 1.º (410-445).
El CORO.—
Estrofa I: [410] Las corrientes de los ríos sagrados remontan a sus fuentes[81] y la justicia y todas las cosas están revueltas, en los hombres residen los designios pérfidos, y la fe en los Dioses ya no existe. Ha cambiado la fama hasta el punto de que se loa a mi sexo, [420] se conceden honores a las mujeres, y no pesa sobre ellas una mala reputación.
Antistrofa I: Las Musas cesarán de celebrar nuestra perfidia en los cantos antiguos. Febo, que compone los himnos, no ha dado a nuestro espíritu, en efecto, el don del canto divino de la lira, pues nosotras, a nuestra vez, habríamos cantado un himno contra el sexo fuerte. [430] Una larga serie de generaciones tiene que decir acerca de los hombres tanto como acerca de nosotras.
Estrofa II: Con el alma furiosa navegaste lejos de la morada paterna, franqueando las dobles rocas del mar[82], y habitas en una tierra extraña donde está viudo tu lecho, ¡oh desdichada! y se te destierra, expulsándote ignominiosamente de este país.
Antistrofa II: Ha desaparecido el honor del juramento, y el pudor [440] no subsiste ya en la gran Hélade, sino que ha volado al Eter. Y por lo que a ti te afecta, desdichada, la morada paterna, a la cual gritabas tus miserias, ya no existe; y en las moradas manda otra reina que en tu lecho es más poderosa que tú.