Tragedias griegas
Tragedias griegas La nodriza comunica a Fedra lo ocurrido con Hipólito. Fedra se siente despechada y desesperada. Decide suicidarse ahorcándose, pero dejando una tablilla escrita en la que inculpa a Hipólito por haberla seducido. Teseo regresa de Delfos y se encuentra el cadáver de su esposa. En el cadáver encuentra la tablilla con el mensaje. Se desespera ante la situación y, llevado por la rabia, invoca a Poseidón:
De las tres promesas que en una ocasión me prometiste, mata con una de ellas a mi hijo.
Hipólito es acusado por su padre. Se defiende alegando su virtud y que de nada podría aprovecharle tener amores con la mujer de su padre. Defiende a Fedra, alegando que nada tuvo con él y que no manchó la pureza de su lecho:
Ella se comportó con sensatez, aunque la había perdido, y nosotros que la poseemos, no hacemos buen uso de ella.
Pero Teseo destierra a su hijo Hipólito, quien parte fuera de su patria en un carro.