Tragedias griegas
Tragedias griegas PELEO.— Pero el hijo de mi hijo la recibió de recompensa.
MENELAO.— ¿No es mÃo lo que él posee, como suyos son mis bienes?
PELEO.— Para usar bien de ellos, no para hacer el mal, no para matar violentamente.
MENELAO.— Sabe que nunca la arrancarás de mi mano.
PELEO.— Ensangrentaré tu cabeza con este cetro.
MENELAO.— ¡Tócame, acércate para que me conozcas!