Tragedias griegas
Tragedias griegas CORIFEO.— ¡Oh amigo queridÃsimo, si pudiésemos ver ese dÃa en el que hubiéramos logrado escapar de la impÃa cabeza del CÃclope! (Señalando a su falo). ¡A este amigo hace mucho que lo tenemos viudo[402]! [440]
ULISES.— Escucha lo que he pensado para castigar a esta bestia malvada y liberarte de tu esclavitud.
CORIFEO.— Habla, pues el sonido de la cÃtara asiática no nos causarÃa más placer que oÃr la muerte del CÃclope.
ULISES.— Él quiere ir a celebrarlo con sus hermanos [445] los CÃclopes, pues esta bebida de Baco le ha puesto muy alegre.
CORIFEO.— Te comprendo. Deseas sorprenderlo solo entre las encinas y matarlo o despeñarlo desde unas rocas.
ULISES.— Nada de eso. Mi deseo es recurrir al engaño.
CORIFEO.— ¿Pues cómo? Hace mucho que hemos [450] oÃdo hablar de tu destreza.