Tragedias griegas
Tragedias griegas Pero se ha afirmado, con razón, que a nuestro poeta no le interesa tanto interpretar los datos que le ofrecía la mitología como escribir tragedias sobre la realidad humana, y que, si recrea o altera la versión mitológica más corriente, es porque intenta plasmar en el material mítico sus penetrantes y pacientes observaciones sobre los hombres de su época.
Eurípides mantuvo ante el mito, por lo general, una actitud crítica, apoyándose en la larga tradición legendaria que suministraba a la tragedia griega casi todo el material que utiliza. Sólo hubo algún intento aislado de llevar a las tablas asuntos históricos, como fue el caso de la Toma de Mileto de Frínico o de los Persas de Esquilo. Lo que sí ocurrió con frecuencia fue que de los hechos históricos surgieron leyendas populares que, de alguna manera, intentaban dar una explicación sobre un rito y su origen. Otras veces el motivo mítico pretendía justificar la importancia local de un dios o se refería a la unión de un dios con un mortal. Las leyendas heroicas fueron otro rico venero del que se nutrió la tragedia griega.