Tragedias griegas
Tragedias griegas La carencia de datos biográficos fehacientes y precisos afecta por igual a casi todos los autores de la antigüedad griega. Eurípides, como era lógico esperar, no constituye una excepción a esta desafortunada regla. La razón fundamental de esta circunstancia reside en el hecho de que la biografía propiamente dicha tiene un nacimiento muy tardío en la literatura griega, concretamente con los discípulos de Aristóteles, a partir del siglo ni a. C. Con los riesgos que toda generalización lleva aparejados puede afirmarse que la biografía no se inició antes entre los griegos debido al motivo de que sólo desde el siglo IV en adelante el individuo y el entramado de su vida comenzó a interesar a los helenos, coincidiendo con la evolución desde un estadio de civilización en el que la comunidad contaba más que el ser individual a otro en el que, resquebrajado el ideal de vida comunitario, el hombre aislado ocupará el centro de atención.