Tragedias griegas
Tragedias griegas Un papel mucho más limitado juega el mito en las tragedias que tratan de la guerra y sus consecuencias, en las llamadas realistas, en las novelescas y en las consideradas como tragedias fallidas. EurÃpides modifica un presupuesto tan fundamental en el teatro griego como es el de que el héroe trágico se dirige a su destrucción deliberadamente, bien al oponerse al designio de los dioses, bien al asumir con todas sus consecuencias la fatalidad que se cierne sobre él. Si en las Bacantes e Hipólito los protagonistas encaran la adversidad con majestuosa decisión, en las demás tragedias resulta bastante reducido el papel que juega lo sobrenatural, el mundo de lo divino, en la catástrofe siempre violenta que se precipita siniestra sobre el héroe. En las tragedias realistas, como Medea y Electra, los dioses son irrelevantes, y es el hombre quien domina la acción y lleva a cabo la peripecia trágica. En tragedias novelescas como Helena e Ión el mundo sobrenatural que supone el mito sirve de telón de fondo a la fantasÃa del autor, que sustituye lo trágico por lo cómico en no pocas ocasiones, y se recrea en un final feliz que acontece a despecho de los propios dioses.