Tragedias I
Tragedias I MEDEA. —¿Qué te ha vaticinado? Dilo, si es lícito oírlo.
EGEO. —Que no desate el pie que sale del odre…
MEDEA. —¿Antes de haber hecho qué cosa o haber 680 llegado a qué país?
EGEO. —Antes de regresar al hogar paterno.
MEDEA. —¿Qué necesidad te ha impulsado a navegar hasta este país?
EGEO. —Hay un cierto Piteo, rey de la tierra de Trecén[51].
MEDEA. —Hijo, se dice, del piadosísimo Pélope.
685 EGEO. —A él quiero comunicarle el oráculo de la divinidad.
MEDEA. —Es un hombre sabio y experto en tales cuestiones.
EGEO. —Y para mí el más querido de todos los aliados.
MEDEA. —¡Que tengas suerte y consigas lo que deseas!
EGEO. —(Observando el gesto de Medea). ¿Por qué tienes esa mirada y ese aspecto tan decaído?
690 MEDEA. —Egeo, mi esposo es el más malvado de todos los hombres.
EGEO. —¿Qué dices? Explícame, con claridad tus dolores.
MEDEA. —Jasón me ultraja, sin haberle causado yo mal alguno.