Tragedias I
Tragedias I YOLAO. —Éstos son los hijos de Heracles, oh extranjeros, llegados como suplicantes vuestros y de la ciudad.
CORO.
AntÃstrofa.
95 ¿Por qué motivo? Dime. ¿Acaso os interesa obtener la atención de la ciudad?
YOLAO. —Para no ser entregados ni ir a Argos, una vez que seamos separados de tus dioses a la fuerza.
HERALDO. —Pero eso no agradará a tus dueños, que, 100 con cierto dominio sobre ti, te encuentran aquÃ.
CORO. —Es natural, extranjero, respetar a los suplicantes de los dioses, y que tú no abandones la sede de las divinidades a causa de una mano violenta. Pues la venerable justicia no consentirá tal abuso.
HERALDO. —Expulsa, pues, del paÃs a éstos, los de 105 Euristeo, y en nada recurriré con mi brazo a la violencia.
CORO. —ImpÃo es para una ciudad despedir un grupo suplicante de extranjeros.
HERALDO. —Pero es hermoso, de seguro, tener el pie 110 a salvo de dificultades, por haber tomado una decisión más conveniente.