Tragedias I
Tragedias I ¡Oh hijos! Hemos llegado a una prueba de amigos. 310 Si un dÃa alumbra para vosotros el regreso a la patria y poseéis el palacio y los honores de vuestro padre, consideradlos siempre salvadores y amigos y, acordándoos de esto, jamás alcéis una lanza enemiga contra 315 su paÃs, sino considerad su ciudad la más amiga de todas. Para vosotros son dignos de ser honrados aquellos que nos han librado de tener por enemigos una tierra tan grande y al pueblo pelasgo, al vernos como mendigos errantes. Pero, sin embargo, no nos 320 entregaron ni expulsaron del paÃs. Yo, tanto vivo como muerto, cuando muera, con gran, elogio te ensalzaré, oh amigo, cerca de Teseo y lo alegraré diciéndole que acogiste bien y protegiste a los hijos de Heracles; que, 325 como bien nacido, conservas por la Hélade la fama de tu padre, y que, nacido de padres nobles, en nada te has vuelto, por ventura, peor que tu padre, junto con otros pocos. Pues entre muchos apenas se puede encontrar a uno que no sea inferior a su padre.
CORIFEO. —Desde siempre esta tierra decidió ayudar 330 a la gente apurada a quien asiste el derecho. Por ello ha soportado ya infinitos trabajos en defensa de los amigos; y también ahora veo aquà cercana la contienda.