Tragedias I
Tragedias I ¡Desearía estar en las hendiduras de un alto acantilado, para que, pájaro alado, una divinidad me situase entre las bandadas que revolotean y pudiera elevarme 735 sobre la ola marina de la costa del Adriático y las aguas del Erídano[47], donde sobre el mar purpúreo las desgraciadas vírgenes destilan, en sus lamentos por su 740 padre Faetonte, los resplandores de ámbar de sus lágrimas![48]
Antístrofa l.ª.
¡Me gustaría alcanzar en mi camino la costa que da entre sus frutos las manzanas de las Hespérides cantoras, donde el soberano del purpúreo mar ya no 745 concede ruta a los marineros y fija el venerable limite del cielo que Atlas sostiene! Las fuentes destilan ambrosía en la alcoba nupcial del palacio de Zeus, allí donde una tierra maravillosa, dispensadora de vida, 750 alimenta la felicidad de los dioses[49].
Estrofa 2.ª.
¡Oh nave cretense de cándidas alas que a través de 755 las olas del mar que batían su casco trajiste a mi señora desde su próspera morada, a obtener el provecho de un funesto matrimonio! ¡Mal presagio tuvo al volar desde la tierra cretense a la ilustre Atenas, 760 cuando en las costas de Muniquia[50] se enlazaron las puntas trenzadas de las amarras y tocaron tierra firme!
Antístrofa 2.ª.