Tragedias I
Tragedias I MENELAO. —Como demasiado propenso a insultar te dejas llevar a ello. Yo, que he venido a PtÃa por la 730 fuerza, ni voy a hacer nada estúpido, ni a sufrirlo. Y ahora —pues no tengo mucho tiempo libre— regresaré a casa, pues hay no lejos de Esparta una… una ciudad, que antes era amiga y ahora hace cosas 735 hostiles. A ésa quiero atacarla al frente de un ejército y tenerla bajo mi mano. Cuando deje lo de allà según mi intención, vendré. Y, estando yo presente, ante mi yerno presente también, claramente expondré mis 740 razones y se me expondrán. Y si castiga a ésta y en lo sucesivo es él sensato con nosotros, recibirá a cambio un trato sensato. Pero, si se irrita, nos encontrará irritados. Recibirá el trato que corresponda a su trato. Tus 745 palabras las soporto fácilmente. Como una sombra situada frente a mà tienes la voz, incapaz de cualquier cosa salvo de hablar.
PELEO. —Condúceme, hijo mÃo, colocado aquà bajo mi brazo. Y tú también, oh desdichada, pues, tras encontrar un fiero temporal, has llegado a un puerto bien amparado del viento.