Tragedias I
Tragedias I HÉCUBA. —¿Vas a decir un conjuro contra mi forma o qué?
POLIMÉSTOR. —… sepulcro de la perra infeliz, señal para los navegantes.
HÉCUBA. —No me importa nada, con tal que tú me hayas pagado tu pena.
1275 POLIMÉSTOR. —Y es necesario que muera tu hija Casandra.
HÉCUBA. —Escupo[39]. ¡A ti sà que te deseo que tengas idéntico desenlace!
POLIMÉSTOR. —La matará la esposa de éste, amarga custodia de su hogar.
HÉCUBA. —Jamás enloquezca la hija de Tindáreo hasta tal punto.
POLIMÉSTOR. —Y también a este mismo, después de levantar sobre él un hacha.
AGAMENÓN. —¡Eh, tú! ¿Estás loco y deseas obtener 1280 males?
POLIMÉSTOR. —Mátame, que en Argos te espera un baño asesino.
AGAMENÓN. —¿Es que no lo vais a arrastrar, criados, quitándolo de en medio a la fuerza?
POLIMÉSTOR. —¿Te duele oÃrme?
AGAMENÓN. —¿Es que no le cerraréis la boca?
POLIMÉSTOR. —Cerrádmela. Pues está dicho.