Tres veces tú
Tres veces tú Mientras tanto, Step vagaba por las calles de la ciudad, atormentado por sus propias decisiones. HabÃa intentado mantener el control, pero ahora todo se estaba desmoronando. El peso de lo que sentÃa por Babi chocaba con la realidad de su relación con Gin, y cada paso lo llevaba más cerca del abismo.
Finalmente, esa noche, Step decidió enfrentar a Gin. Cuando llegó a casa, ella lo esperaba en el sofá, con una expresión de desafÃo que lo desarmó de inmediato. —¿Cómo te fue con Babi hoy? —preguntó Gin, su voz cargada de sarcasmo.
Step suspiró y se dejó caer en una silla, enterrando el rostro en sus manos. —Esto no es justo, Gin. —¿Justo? —respondió ella, poniéndose de pie—. ¿Justo es que me hagas sentir como si no fuera suficiente? ¿Justo es que sigas pensando en ella mientras yo estoy aquÃ, luchando por nosotros?
Él alzó la mirada, y por un momento, la vulnerabilidad en sus ojos la detuvo. —No quiero lastimarte, Gin. Pero tampoco sé cómo detener esto.
Las palabras colgaron en el aire, llenas de un dolor que ambos compartÃan pero que ninguno podÃa aliviar. Gin sintió que su corazón se rompÃa un poco más, pero decidió que no iba a ser ella quien se desmoronara primero.
—Pues descúbrelo, Step. Porque no pienso quedarme aquà mientras te sigues hundiendo.