Tres veces tú
Tres veces tú Las palabras resonaron en el aire, dejando a ambos congelados en un instante que parecía eterno.
La lluvia golpeaba las ventanas con furia, como si el cielo intentara reflejar el caos que se desataba en las vidas de Step, Babi y Gin. Esa noche, ninguno de ellos encontró descanso. Cada uno luchaba con los fantasmas que habían invocado, atrapados en un torbellino de emociones que no podían controlar.
Step permanecía sentado en su sofá, con una botella de whisky en la mano. El apartamento estaba sumido en sombras, pero su mente bullía con imágenes de Babi y Gin, como si estuviera atrapado entre dos mundos que lo destrozaban lentamente. Gin no estaba en casa. Había salido sin decir adónde, y su ausencia era tan ensordecedora como su presencia lo había sido horas antes.
Finalmente, el teléfono de Step vibró sobre la mesa. Un mensaje de Gin. —“No puedo seguir así. Necesito espacio. No me busques esta noche.”—
Step suspiró, hundiéndose más en el sofá. Estaba perdiendo todo, y lo peor de todo era que no sabía si quería detenerlo.
