Tres veces tú
Tres veces tú Gin miró el teléfono de Step sobre la mesa, un objeto tan pequeño y ordinario, pero que en ese momento parecÃa contener todas las respuestas que necesitaba. La pantalla negra reflejaba su rostro, lleno de dudas y un dolor que aún no sabÃa cómo nombrar. Finalmente, tomó el dispositivo y comenzó a leer los mensajes. Cada palabra de Babi era como una daga, una amenaza silenciosa que lo decÃa todo sin necesidad de explicarlo.
Cuando Step regresó a casa esa noche, la tensión era palpable. Gin estaba en el sofá, con el teléfono en su regazo. No hubo necesidad de preámbulos.
—¿Cuánto tiempo llevas viéndola? —preguntó, sin alzar la voz. Step se detuvo en seco, sus ojos encontrándose con los de Gin. —No sé de qué hablas. Ella lanzó el teléfono sobre la mesa, los mensajes iluminando la pantalla como un faro que no podÃa ignorar. —De esto.
Step cerró los ojos un momento, intentando encontrar una respuesta que no existÃa. SabÃa que negar era inútil, pero tampoco estaba listo para enfrentar la verdad.
—Solo hablamos. Nada más. —¿Solo hablar? —Gin rió con amargura—. No soy estúpida, Step. ¿Qué significa esto para ti? ¿Qué significa para ella?
